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3. El valor de los hijos: En todos los países y culturas se valora enormemente a los hijos. Tienen muchos roles importantes en las familias y las comunidades, especialmente en los países en desarrollo.

El valor de los hijos deriva de las funciones que cumple y las necesidades que satisfacen tanto para los padres como para la sociedad. Estas incluyen aspectos personales, socio-culturales, económicos y religiosos/espirituales (Hoffman and Hoffman, 1973). Si bien los hijos son deseados en todo el mundo, su rol e importancia varía entre distintas regiones y culturas.

Los hijos son valorados en todo el mundo por el gozo y la alegría que aportan y por satisfacer otras necesidades emocionales de sus padres y miembros de la familia. En muchos países en desarrollo, los hijos son además el objetivo del matrimonio. Por lo tanto estabilizan la relación marital y satisfacen la obligación social de una pareja dentro de la red familiar y la comunidad social.

La identidad de género tanto masculina como femenina suele estar relacionada con una procreación y paternidad exitosas. Además, es posible que sólo se logre el estatus de adulto a través de la paternidad, especialmente en comunidades de escasos recursos en que pudiera no haber acceso a otros indicadores de adultez como la educación o la riqueza material.

En muchos países en desarrollo, los hijos, en particular los varones, otorgan estatus social, poder, riqueza y prestigio a sus padres y el linaje de la familia. El respecto general y la capacidad de participar en las celebraciones de la comunidad, y a hablar y ser escuchado en reuniones suele ser un privilegio de quienes tienen hijos (Nahar, 2012).

En ausencia de programas sociales confiables provistos por los gobiernos, los hijos otorgan seguridad en la edad avanzada y cuidados durante las enfermedades. Los hijos también contribuyen con tareas domésticas asociadas con la subsistencia, tales como transportar agua, cuidar el ganado y ayudar con los cultivos, la pesca u otras empresas familiares. En comunidades rurales, las reclamaciones de terrenos pueden ser negociadas de acuerdo a la cantidad de hijos.

En varios países africanos, la maternidad protege los derechos de herencia y residencia. Una mujer viuda, pero sin hijos podría no heredar de su difunto esposo, ya que el patrimonio de éste se mantendrá en la familia de la línea paterna. Si no hay hijos, la viuda podría perder también el derecho a vivir en la casa o terreno que compartió con su esposo.

En muchas culturas existe un mandato religioso a reproducirse, y los hijos son vistos como una bendición espiritual. Es más, los hijos confieren un sentido de continuidad porque mantienen la línea familiar y protegen los recursos de la familia a través de la sucesión. Tienen un importante rol en las tradiciones funerarias, asegurándose de que se lleve a cabo una sepultura y luto adecuados y, en algunas culturas, protegiendo a sus padres de la vergüenza de ser sepultados con el estigma de estériles.

Muchos estudios han documentado el costo financiero de los tratamientos para la infertilidad. No obstante, también es importante considerar el valor para la familia y la sociedad de un hijo durante su vida. Algunos estudios incluso han asignado un valor monetario de un hijo concebido mediante FIV. En EEUU se ha calculado un valor neto de aproximadamenteUSD $155.000, lo que representa un retorno neto del 700% al gobierno por una inversión inicial en FIV (Connolly et al, 2008). En Brasil, país en desarrollo, el valor neto presente de un ciudadano concebido mediante FIV se calculó en $61.428 USD (calculando impuestos durante toda su vida y restando costos de TRA y beneficios de gobierno promedio durante toda la vida). Sólo bajo condiciones económicas desfavorables, caracterizadas por una alta depreciación del dinero a lo largo del tiempo, es que un un ciudadano concebido con FIV creó una duda para el gobierno. No obstante, esta deuda era pequeña ($563 USD) y fácilmente podría compensarse si el ciudadano FIV tuviera un hijo, generando así una contribución fiscal durante la próxima generación (Kroeger and Ejzenberg, 2012).

Es importante comprender el valor de los hijos, y cómo difiere en distintas regiones. A nivel demográfico contribuye a comprender por qué las tasas de fecundidad se mantienen altas en algunas regiones, mientras que en otras caen por debajo de las tasas de reposición. Para un proveedor de salud, ofrece conocimiento sobre la magnitud de las pérdidas que puede estar experimentando las personas que sufren de infertilidad. A nivel de políticas de salud, la incapacidad de apreciar el valor de los hijos puede traducirse en subestimar el impacto de no tener hijos involuntariamente y en descuidar las necesidades de salud reproductiva de las mujeres y hombres infértiles.